Los días 7 y 8 de enero se realizará la 7ª edición del Festival Provincial de Gato y Mancha en Alto Río Senguer, provincia del Chubut.
La localidad del sudoeste de Chubut se viste de fiesta gaucha con la celebración popular que lleva el nombre de los legendarios Caballos Criollos Gato y Mancha que recorrieron heroicamente miles de kilómetros para unir América hasta llegar Nueva York, Estados Unidos, partiendo el día 23 de abril de 1925 en una de las odiseas más famosas del siglo XX.
En honor a ellos comenzó a realizarse en el año 2010 esta fiesta popular, que cada vez tiene más convocatoria en Alto Río Senguer.
Todo comenzó con el sueño de un maestro suizo: Aimé Tschiffely, que estaba interesado en demostrar las cualidades de la raza criolla. El doctor Emilio Solanet, un criador de caballos criollos de la provincia de Buenos Aires le facilitó a Aimé Tschiffely dos caballos: Gato y Mancha, sus nombres se referían a sus características, Gato era de un pelaje gateado, con patas robustas, pescuezo corto y grueso y Mancha era un overo rosado manchado, ambos habian pertenecido al Jefe Indio Liempichún, de la zona de Alto Río Senguer. Desde allí los habían trasladado a Sarmiento y luego, en un arreo llegaron hasta la estancia “El Cardal”, cerca de Ayacucho, en la provincia de Buenos Aires, tras recorrer 1600 km.
En el año 1925, desde la Sociedad Rural de Palermo en Buenos Aires, partió Aimé Tschiffely con los caballos Gato y Mancha. el desafio era llegar a los Estados Unidos. Los dos caballitos criollos y el maestro suizo protagonizaron la odisea. La confianza del jinete en sus caballos hizo que pudiera superar todos los escollos de la larga travesía, desde climas adversos hasta una peligrosa fauna. El viaje duró aproximadamente 3 años. Gato, Mancha y Aimé fueron recibidos con todos los honores en EE.UU. por el presidente Calvin Coolidge en la Casa Blanca en 1928. Aimé Tschiffely escribió un libro en 1933 acerca de su aventura, paseo Tschiffely (The Ride or Southern Cross Polo Star).
El espíritu andariego de don Aimé Tschiffely lo llevó por horizontes alejados de la provincia de Buenos Aires, pero la marea de la vida lo condujo de vuelta en varias oportunidades, no sólo para estrechar viejas manos amigas, sino también –y fundamentalmente- para acariciar a sus caballos en «El Cardal». Y precisamente la historia se reubica en este lugar, porque la última vez que vio a sus pingos fue en 1943. Al año siguiente murió Gato. Mancha en el año 1947. Ver más …
